17/11/09

DANZAPOEMA



LA DANZA CIRCULAR

El primer velo es rojo como el ardor de
la sangre y la visión de las amapolas.
El primer velo apasiona el aire y
vuelve leve la sed del amor.

El segundo velo es anaranjado como el rubor
de la rosa sobre las mejillas.
Del segundo velo nacen mariposas
Y caligrafías de perlas.

El tercer velo es amarillo como el oro
del sol y la dulzura de la miel.
El tercer velo irradia encantamientos
y concede los dones de la primavera.

El cuarto velo es verde como la caricia del musgo
y el fuego del mar.
El cuarto velo imanta el alma
con geometrías vegetales y arabescos de luz.

El quinto velo es azul como las nervaduras
del cielo y el abrazo del agua.
El quinto velo arremolina migraciones de pájaros
y disuelve la fragua de la pena que quema.

El sexto velo es índigo como el olor de la tormenta
y la revelación del rayo.
El sexto velo mueve a resplandor
Con vuelo de arcángel sin espada.

El séptimo velo es violeta como estrella migratoria
en arteria dorada.
En el séptimo velo palpitan árboles y cuerpos
enramados en remolino y ascensión.


(Del Poemario La Danza Circular de Cristina Rodríguez Aguilar, publicado en www.bubok.es)

26/10/09

PUERTAS


Si acepto que la dicha viene
De los pájaros del aire de los brazos del sol.
Si acepto que la dicha viene por el agua
Por los remolinos de coral
Por la risa de las caracolas
Cuando duermen las hadas.
Si acepto que todo lo que acaricia los contornos
Es el territorio más claro de la luz,
Un cuerpo ondulante que se adapta a mis pasos
Mientras la vida se me muestra desde el rincón
Más sol de mi corazón,
Latido de sombra iluminada por un asombro antiguo.
Y si acepto y me asomo a la maravilla y sin excusas
Extiendo mis alas
Brazos inmensos en el fuego verde del bosque
Todo todo lo que escribo
Es vuelo y es danza y es estrella
Círculo infantil en la arena
Tipografía de hormiga esperanzada
Escarabajo enamorado de la duna.
Y si todo es cierto incluso lo innombrable
Aquello cuya existencia arrebata
El lenguaje,
En el centro del poema una ventana
Una bengala que explota y se convierte
En palmera de plata
Una imagen para saber que las puertas que buscamos
Existen en cada silencio que nos atraviesa
Y las aguas del río
Y otra sed que sólo el amor calma
El amor del amante que ha de bastarse a sí mismo
Para ensancharse en otro
Y lanzarse al vacío
Con la confianza del remolino
Que intuye en él
La fuerza de la calma.

14/9/09

¿QUIÉN ES EL MONODRILOFANTE?


EL MONODRILOFANTE


ARGUMENTO


Un día aparece en la selva un animal diferente a todos los demás. Tiene cuerpo, patas y cabeza de mono, trompa de elefante y cola de cocodrilo. Y sufre amnesia. Cada grupo de animales lo adopta durante unos días mostrándole las cosas más importantes para sobrevivir en la selva. Con los elefantes aprende a nadar y la importancia de la unidad de la manada. Con el avestruz aprende a bailar danza oriental y a descubrir el poder que reside en creer en uno mismo. Con los monos aprende a disfrutar y volar entusiasmado. Con las hienas aprende a reír y a moverse en la noche de la selva, presenciando cosas muy misteriosas. Con los cocodrilos aprende a ser un pirata del río, a hacer surf y a fascinarse ante el resplandor de las libélulas doradas. Con el león aprende a ser un rey y se convierte en profesor de canto. Cuando finalmente parece que el monodrilofante ya ha adquirido una personalidad propia con todas las destrezas aprendidas, un terrible incendio provocado por la sequía amenaza con arrasarlo todo... ¡¡¡y ocurre la magia!!!

DE CÓMO EL MONODRILOFANTE APRENDIÓ A BAILAR


DE CÓMO EL MONODRILOFANTE APRENDIÓ A BAILAR DANZA ORIENTAL (...)

Cuando el monodrilofante se despertó, el avestruz le estaba mirando fijamente con el pico casi pegado a su cara.
—Chico, ¿sabías que cantas mientras duermes? No he pegado ojo en toda la noche para no perderme el conciertazo —exclamó entusiasmada Liliana.
—¿Que canto? —añadió sorprendido el monodrilofante mientras se estiraba, bostezaba y de un salto se incorporaba sobre sus patas traseras.
—Sí. Incluso hiciste un par de solos de trompa que me pusieron la carne de gallina —añadió el avestruz.
—¿Y qué vamos a hacer hoy? —preguntó el monodrilofante aún medio dormido.
—Hoy te enseñaré a bailar, aunque debes saber que no a todo el mundo le gusta el baile —le aclaró Liliana—. Por ejemplo, están los monos, que hacen extrañas danzas en el aire, o las jirafas, que enroscan sus largos cuellos para bailar. Pero luego está el rinoceronte, ¡qué cosa tan patosa!, es imposible enseñarle un paso de baile, y qué voy a decir del hipopótamo, aunque, bien pensado, en el agua se mueve como un pez. Y el león, qué elegancia, ese sí que es un buen bailarín, aunque nadie como mi tatarabuelo Rufus para poner la selva patas arriba con sus bailes de medianoche, porque aunque no te lo creas...
—Me estás aturullando la cabeza —la interrumpió el monodrilofante—. ¿Podrías callarte un momentito?
—¡Oh! ¡Ja, ja, ja! Perdona —se disculpó el avestruz—. Ya me volvía a emocionar hablando. No me dejes hablar de mi familia o estamos perdidos —añadió el avestruz Liliana dando un golpe amistoso de ala al monodrilofante.
A continuación los dos se encaminaron hacia la orilla del río.
—A ver, para aprender a bailar danza oriental, como todo en la vida, la regla de oro es concentración —explicó el avestruz—. Acuérdate de la carrera. Ahora cierra los ojos y repite conmigo. Bailo de noche y de día, ablablí ablablá.
—Bailo de noche y de día, ablablí ablablá –repitió el monodrilofante.
—Giro siguiendo la melodía, lailalí lailalá —continuó el avestruz.
—Giro siguiendo la melodía, lailalí lailalá —volvió a repetir muy concentrado el monodrilofante.
—El mundo está lleno de maravillas, trilalí trilalá —añadió el avestruz.
—El mundo está lleno de maravillas, trilitralá –imitó el monodrilofante.
—No, trilitralá no. Trilalí trilalá —le corrigió el avestruz.
—Y qué más da —se quejó el monodrilofante—. Me confundes con tanto trabalenguas. Qué importa que diga trilitralá. Al fin y al cabo también rima.
—Un discípulo jamás cuestiona a su maestro en su primera clase —le regañó muy digna el avestruz Liliana.
—¡Ay! —suspiró el monodrilofante—. Está bien, trilalí trilalá, trilalí trilalá. ¿Contenta?
—Ahora, cuando yo lo diga, abre los ojos y fíjate bien en lo que hago.

(continúa...)